Inversión fija bruta privada tuvo su peor inicio de año desde el 2009
Se trató de la caída la más profunda para cualquier trimestre desde el cuarto del 2012, sin considerar el año de la pandemia.
Frente a la incertidumbre en los ámbitos internacional y local y aún con cifras récord de inversión extranjera directa, la inversión privada en México tuvo en el 2026 su peor inicio de año desde el 2009 si no se considera el 2020, por la irrupción atípica del Covid-19.
De enero a marzo pasados la formación bruta de capital fijo de origen privado (inversión fija bruta privada) que se efectúa en territorio mexicano retrocedió 3.5% en comparación con el último trimestre del 2025, de acuerdo con los indicadores de la Oferta y Demanda Global Trimestral, publicados este jueves por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi).
Se trató de la sexta caída trimestral al hilo del indicador y, de nuevo haciendo a un lado el 2020 por su carácter atípico, la más profunda para cualquier trimestre desde el cuarto del 2012, cuando retrocedió 4.0 por ciento.
Al mirar solo los primeros trimestres de cada año, el descenso es solo superado por el fuerte retroceso de 15% observado en el período enero-marzo del 2009, que fue la fase más profunda de la recesión que desató la crisis hipotecaria en Estados Unidos en el 2008-2009.
La inversión fija privada es, por mucho, el corazón de la inversión fija que se realiza en México. El año pasado representó 85.7% del capital total invertido, pero la proporción ha llegado a ser de casi 89% en otros años recientes (2019).
Como proporción del PIB mexicano la inversión fija bruta fue de 21.2 puntos porcentuales durante el primer trimestre del año, cifra inferior en 1.76 puntos respecto de los 23 puntos porcentuales del último trimestre del 2025.
Entre enero y marzo pasados la inversión privada aportó 17.9 puntos (-1.79 puntos de forma intertrimestral) y la pública 3.3 puntos (+0.04 puntos).
La magnitud de cada tipo de inversión explica justo el por qué el descenso de 3.5% de la de la privada no fuera compensado por el alza de 7.9% que tuvo la pública, que es mucho menor.
De forma neta, la inversión fija bruta total de la economía mexicana experimentó una contracción trimestral de 1.9 por ciento.
“La composición de la demanda agregada en el primer trimestre de 2026 revela una economía que avanza con tracción insuficiente y apoyos cada vez más concentrados, pues la inversión fija acumula una tendencia de contracción que compromete el crecimiento de mediano plazo, el consumo privado pierde momentum y la presión recae de manera indirecta en el gasto público”, opinaron en un reporte economistas de Valmex Casa de Bolsa.
Cabe recordar que durante el primer trimestre del año corriente los flujos de inversión extranjera directa (IED) hacia México crecieron 10.4% a un monto récord de 23,591 millones de dólares.
Como referencia, durante el 2025 los flujos de IED, que ascendieron a 40,870 millones de dólares y también fueron récord, representaron 9.9% de la formación bruta de capital fijo de ese año, cuyo monto ascendió a 420,756 millones de dólares.
Incertidumbre, el nombre del juego
El retroceso de la inversión privada coincide con la incertidumbre que introdujo desde el año pasado el giro de Estados Unidos hacia una política comercial proteccionista y la proximidad de la revisión del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC).
Esta inquietud persiste en este 2026, pues Estados Unidos envía señales contradictorias respecto de su interés de mantener el acuerdo: por un lado, permanece en la mesa de negociación, pero por otro el presidente Trump ha repetido que podría desechar el tratado.
Por otro lado, persiste la cautela de los inversores ante el impacto en el clima de negocios de recientes reformas domésticas de gran calado, como la que instituyó el voto popular para elegir a jueces y magistrados o las aprobadas en materia de telecomunicaciones, competencia económica y energía.
En este contexto, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum relanzó a principios de mayo pasado el Plan México, como una estrategia para agilizar inversiones a través de la reducción y simplificación de trámites.
Previamente, en abril, el Congreso mexicano aprobó también la Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar, conocida como ley de inversiones mixtas, con el propósito de introducir nuevas modalidades y vehículos de asociación con la inversión privada.
Fuente: El Economista








